El ungüento de brujas en Catalunya

La mayor parte de los ingredientes que componen el ungüento típico de las brujas en Catalunya, están sacados de confesiones de juicios contra brujas sometidas a tortura, pero también salen de la sabiduría y medicina popular y rural. Por supuesto, la composición del ungüento variaba dependiendo del pueblo, de la flora y fauna locales, y por supuesto, de las personas, pero se podrían esbozar posibles composiciones si nos basamos en los ingredientes más repetidos:

  • hierbas medicinales variadas: que pueden favorecer determinados procesos físicos, dependiendo de la dosis en la que se usen. Dentro de esto, encontramos normalmente las plantas siguientes: ruda, orégano, romero, hipérico (hierba de Sant Joan), salvia.
  • grasas: mantecas de procedencia animal y vegetal para dar consistencia al preparado, que el imaginario popular se ha dedicado a deformar para dar lugar a variantes como “grasa de un recién nacido o de niño”, “sebo de serpiente” (…) En fin, originariamente se trataba de grasas y sebos como el aceite de oliva y la manteca animal.
  • cenizas: también buen componente para dar consistencia al ungüento, al mismo tiempo que parte de una idea de ritual ígneo, en el cual se guardan muchas veces las cenizas de hogueras hechas en fechas muy puntuales que adquieren propiedades mágicas o sagradas. Ejemplo de ello son las cenizas que se obtienen con la hoguera de la Revetlla de Sant Joan.
  • pelos y restos animales: además de alimentar el folklore, los ingredientes procedentes de los animales son, sobretodo, totémicos, y añadiéndolos a un ungüento se pretende incorporar las cualidades que se consideran prototípicas o representativas de un animal y darlas a quien use el preparado.
  • venenos: sustancias como la cicuta, el arsénico o el rialgar, en dosis muy controladas, que intoxican el organismo y pueden servir tanto para dañar como para crear estados de conciencia alterados.
  • mención aparte merecen las solanáceas como la belladonna, la mandrágora, y otras plantas alucinógenas como el jusquiam (hyoscamus) y el estramonio: este tipo de plantas consideradas alucinógenas, eran las causantes de la supuesta alucinación de volar, según los autores más respetados.
  • opiáceos: como la adormidera y la amapola, que favorecían y causaban las mismas sensaciones que las anteriormente mencionadas.
  • Hongos, especialmente la amanita muscaria, aquí llamada reig bord: la amanita ha sido usada por una gran variedad de culturas y tradiciones a lo largo y ancho del planeta, y a menudo se resalta la capacidad de esta seta para, en una de sus fases alucinógenas, dar la sensación de estar volando. Dado que su presencia era bastante extensa en el pasado del territorio, y además hay testimonios escritos de su uso, se puede concluir que fue uno de los ingredientes más representativos y valorados de los ungüentos en Catalunya, quizás incluso más que las solanáceas.

El hechizo para volar:

Aparte de todo aquello necesario para crear un ungüento adecuado para las artes mágicas, de poco serviría todo esto en un ámbito ritual si no se acompañara de las palabras adecuadas, brochazo final y golpe de efecto que aporta propiedades sagradas a los preparados que elaboraban las “bones dones”. Aquí hay el típico hechizo que hace referencia al pueblo de Altafulla:

Altafulla,
Vola fulla,
La fulla i la flor,
en l’aire fulla,
fulla sobre fulla,
pet sus fulla,
vod vod del cim d’Altafulla…

«El segle de les Bruixes».
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