Leyes Universales y Wiccanas

 

La Ley del Retorno
Ésta ley es sencilla en su formulación, y clara de entender. Nos dice simplemente que aquello que enviamos nos viene de vuelta. Si hago el bien, recibiré el bien. Algunas tradiciones ponen un múltiplo a éste retorno, que puede ser de tres, siete o hasta diez veces la acción inicial, pero también indican que ésto no es exacto.
La Ley del Retorno (2) – Ley del Rebote
Indica que una fuerza superior siempre rebotará un poder inferior. En otras palabras, si tú, el aspirante, tiene que subir contra otro practicante, o contra una energía incorpórea, que es más fuerte que tú, cualquier cosa que proyectes en su dirección volverá a ti mas la fuerza del rebotador.
La Ley de las 3 Demandas
Todas las demanadas procedentes de las dimensiones sutiles están repetidas por triplicado. En la primera emisión, la mente consciente queda alertada, la repetición compromete las facultades de la razón, mientras que la tercera manifestación entra en contacto directo con la psique o fuerza del alma. (Como en la historia bíblica de la negación de Pedro). Esta ley particular se observa de manera muy estricta en la magia celta, ya que representa un aspecto de la mística del número sagrado, el 3.
La Ley del Desafío
Todas las visiones, los sueños, las fuentes de inspiración, los indicios, en suma todo aquello que parece salir desde el más allá de los límites del pensamiento racional y lógico, es un desafío. Aquí hay que tener una honradez absoluta, ya que el aspirante ha de percibir la línea sutil que  separa la realidad presente de las interferencias y la inspiración del  engaño.
La Ley de las Igualdades
Cuando dos fuerzas iguales se encuentran, con el tiempo una dejará paso a la otra, que, en consecuencia, subirá de categoría. Esta ley está confirmada por las leyes naturales de la ciencia y queda claramente demostrada en la física de la partícula.
La Ley del Equilibrio o Contrapeso
Según la Ley del Equilibrio, todas las cosas deberían funcionar según su propia frecuencia o su nivel correcto. Por ejemplo, sentarse durante horas  concentrándose para buscar la suficiente energía psicocinética como para  mover una mesa de 6 pulgadas, cuando se puede conseguir el mismo efecto  dándole un ligero empuje, es una tarea baldía y un gasto de poder que se  podría emplear mejor en modos de expresión más constructivos. La Ley del Equilibrio tiene que ver también con el estado de contrapeso necesario para el funcionamiento satisfactorio y la expresión correcta de la energía a todos los niveles, lo cual la relaciona en especial con la enfermedad y la curación. Denuncia los excesos de toda clase y exige, por ejemplo, que el cuerpo físico sea tratado con cortesía porque es habitado por muchas otras formas de vida, incluidos los 4 elementos, sin cuyos amables servicios no habría estructura molecular y por tanto no habría cuerpo físico.
La ley de las Peticiones
Esta Ley indica de qué modo las cosas trabajan o no trabajan para nosotros, lo cual, por supuesto, dependerá del grado de iniciación de cada uno. Si, al hacer unas peticiones ocultas, el estudiante encuentra que la respuesta no es correcta, quiere decir que aún no se la ha ganado. Esto ocurrirá a menudo con los aspirantes que trabajan de forma estéril o que «mandan» a las inteligencias procedentes de los reinos elementales sólo para descubrir que están siendo manipulados como marionetas por las que ellos pretendían controlar. Si este es el caso, se trata de volver al «tablero de dibujo».
La ley de las Polaridades
Lo positivo y lo negativo, el ánimo y la animosidad, lo masculino y lo femenino, el proceso de individuación tanto espiritual como racional: todas éstas son expresiones de esta ley. El iniciado tiene que estar bien polarizado en sí mismo antes de poder dar un paso determinado a lo largo del recorrido. Esta ley, a pesar de ser rechazada por algunas personas, es estrictamente observada por los reinos elementales que no mostrarán el debido respeto a aquellos que se nieguen a observarla. Si uno de los planos es más elevado o si una de las frecuencias es más sutil, la diferencia entre las dos polaridades se hace borrosa y allí está el peligro. El estado ideal, según dicen, es el ánimo y la animosidad en perfecto equilibrio dentro del individuo, sin invadir ni quebrantar la ley cósmica.
La ley de la Causa y Efecto
También es llamada la Ley del Karma, aunque «Karma» es un término estrictamente oriental que muchos utilizan, con poca exactitud, para expresar el principio de «lo que siembras recogerás». Un aspecto que se suele descuidar de esta ley se refiere al intercambio de energías, lo cual quiere decir que nunca deberíamos esperar nada de nadie, aunque el intercambio no siempre sea en «especie». Por ejemplo, si una persona pobre recibe un donativo de dinero no tiene por qué corresponder en efectivo, sino que podría hacer un servicio al donador que fuera apropiado a sus medios y talentos. Lo mismo tiene que hacer una persona rica que hereda un dinero que no le ha costado trabajo conseguir. Una simple plegaria dicha de corazón equivale muchas veces, en energía emitida, al donativo de mil libras de un hombre rico.
La ley de la Abundancia (Opulencia)
Esta ley expresa la atracción del querer por querer. Dinero llama a dinero, un temor es un deseo insatisfecho, etc. Al ocultista al que le queda su última libra se le aconseja que vaya a gastársela porque una energía gastada atrae una energía similar.
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