Nacidos en Cuarto Creciente

Los nacidos bajo el Cuarto Creciente suelen poseer una determinación firme y una fuerza de voluntad innata. Suelen ser firmes acerca de sus opiniones y se compenetran mucho con algunos temas específicos. Son curiosos por naturaleza; pero su curiosidad se ve atenuado por sus creencias profundamente arraigadas sobre determinadas cuestiones.
En algunos casos, esta personalidad tan testaruda puede parecer agresiva. In otros casos puede parecer apasionada y determinada. Suelen ser atléticos y disfrutan de las actividades al aire libre. Casi siempre están insatisfechos el status-quo; buscan positivo el cambio en todas sus formas. Estas personas intentarán romper las barreras de edad y de ideas en favor de algo más actualizado y nuevos. Los nacidos bajo el cuarto cresciente, a menudo maduran lentamente – alcanzar y lograr cosas mucho más tarde en la vida que muchos otros.
Nacer en esta fase lunar te convierte en una persona con mucha determinación y gran optimismo. Están llenos de energía y tienen muy claro qué es lo que quieren y cómo conseguirlo. Para algunos son demasiado directos, pero casi siempre aciertan en su proceder. Quieren cambiar las viejas estructuras por otras nuevas y su capacidad de reacción es muy rápida.
Estos nativos son unos idealistas cuya meta es conseguir que el mundo sea un lugar mejor. No se venden por nada ni por nadie, son auténticos y su motivación es muy sincera. Son perfeccionistas y extremadamente inteligentes. Su mente analítica les lleva a buscar los porqués de cualquier asunto que les inquiete.
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Nacidos en Cuarto Menguante

Los nacidos bajo el Cuarto Menguante poseen una capacidad profunda de comprensión emocional. En la psicoterapia se lo llama `Coeficiente Emocional`. (el equivalente emocional del Coeficiente Intelectual) estas personas emotivas suelen ser muy capaces de sentir afinidad y comprensión estados emocionales en los demás mucho más rápida y profundamente que la mayoría de la gente. Este raro don a menudo los hace expertos en una amplia gama de temas interpresonales, incluyendo la diplomacia, la psicoterapia, las ventas y la negociación. A menudo su capacidad de comprender las emociones, dará lugar a las personas nacidas bajo la Luna `Cuarto Menguante` a la experiencia profunda de depresiones emocionales ellos mismos. Gran empatía con frecuencia pueden afectar el estado emocional propio.
Los nacidos bajo el Cuarto Menguante deben esforzarse para protegerse emocionalmente de las manifestaciones de los otros, ya que su tendencia es a conectarse profunda y emocionalmente con las personas y a preocuparse por sus estados psicológicos. Si bien su empatía natural puede ser un gran regalo, sino que también puede conducir a un dolor emocional y el desequilibrio.
Los nacidos con esta luna son comunicadores natos y les gusta difundir sus conocimientos de manera que otros puedan aprovecharlos para sus vidas. Tienen el espíritu del profesor y del maestro y les gusta sentirse útiles. A veces pueden parecer un poco ausentes y retraídos porque están en su mundo.
Son personas muy comprensivas y maduras que ofrecen su apoyo a aquellos que les rodean y por los que sienten afecto. Tienen una gran capacidad de transformación y de reinventarse a sí mismos. Son idealistas y aspiran a la perfección por lo que ponen mucho esfuerzo en lo que hacen. A veces pueden parecer un poco melancólicos, pero esto se debe a que necesitan tiempo y espacio para sí mismos.
Estos nativos son introvertidos y reflexivos. Tienen mucha imaginación y son soñadores. Su sexto sentido es muy agudo y a menudo presienten lo que pasará o tienen corazonadas que suelen ser certeras. Dan la impresión de ser muy sabios porque cuidan mucho la riqueza de su mundo interior. Pueden llegar a ser grandes «bruj@s».
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© SENCILLEZ.

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Horóscopo Animal Celta

Los celtas honraban los ritmos de la naturaleza, y observaban las características de su entorno de acuerdo a la temporda.
Para ellos la luna llena de cada mes indicaba una personalidad especial. Tenían un zodiaco de árboles, uno de lunas y el zodiaco animal. A continuación se muestra una breve descripción de los rasgos de personalidad de los signos:
Ciervo – Del 24 de diciembre al 20 de enero.
El ‘ciervo’ tiene altos ideales y aspiraciones. Si desea iniciar un nuevo proyecto, pide ayuda a un ciervo. Este signo no va a ser disuadido de su visión. Es minucioso, paciente y su persistencia asegura sus triunfos. Cuando los demás se han rendido, el ciervo sigue, sin importar las barreras. Es orgulloso, y con razón, por su autosuficiencia. Actúa como dignos miembros de la nobleza o la realeza. Pero no es que se duerma en los laureles, por el contrario, cree en el trabajo duro y la justicia, y su integridad es su marca registrada.
Gato – Del 21 de enero al 17 de febrero.
De mente rápida y desarrollado ingenio, el gato posee el don del intelecto. Pero no sólo esta dotado de grandes capacidades de razonamiento, además tienen una habilidad especial para ver las verdades ocultas, es algo así como un “sexto sentido”. Su visión de las cosas es poco tradicional y puede proveer nuevas perspectivas e ideas frescas a un proyecto. También tiene una amabilidad y calidad humana que lo hace adorable. Aunque a veces pueda parecer distante porque le gusta estar al margen, observando todo. Sin embargo, su corazón está lleno de buenas intenciones. El gato también es muy creativo y necesita expresarse de una forma artística.
Serpiente – Del 18 de febrero al 17 de marzo.
Las serpientes siempre parecen relajadas aunque ocurran muchas cosas en su interior. Son curiosas y siempre están llenas de preguntas acerca de el mundo, y la gente que les rodea (incluso si no están preguntando abiertamente, en su cabeza están buscando las respuestas). Las serpientes son hábiles en la comunicación, y pueden ser muy persuasivas. Si les apasiona una causa pueden voltear el vecindario patas arriba con su entusiasmo y compromiso con su propósito. Las serpientes pueden ser espontáneas e impredecibles. Y a pesar de que son bastante flexibles, quieren que las cosas se hagan a su manera (¿quién no?). Pero si la presionan y se ve arrinconada se mostrará poco cooperativa.

Zorro – Del 18 de marzo al 14 de abril.

El zorro es increíblemente astuto y sabe cómo convencer con su astucia y su humor sexy. Lleno de ideas, vigor e inteligencia, el zorro es una fuerza indomable. Este signo lo llevará a unas vacaciones exóticas, pues siempre con él se viven aventuras increíbles. Tiene un don para contar historias, y cada experiencia es nuevo repertorio para sus relatos. Tiene un lado suave, pero no lo muestra con demasiada frecuencia porque está demasiado ocupado jugando y bromeando. Sin embargo, no duda en demostrar su lealtad, si es amigo del zorro, tiene un amigo de por vida. Muy enérgico y valiente, el zorro tiene un espíritu indomable
Toro – Del 15 de abril al 12 de mayo.
Fuerte, amoroso, estable y seguro, las características del toro. Al toro puedes recurrir cuando necesitas un hombro sobre el que llorar, opiniones honestas y consejos sólidos (en particular en las relaciones). Tiene una desarrollada intuición y puede detectar un mentiroso desde una milla de distancia. Debido a su desarrollada intuición, puede ser juzgado como malhumorado o sobre emocional. También es, francamente, terco. Tiene un gusto excelente, y un toque de elegancia y estilo en la moda y la decoración del hogar. Este signo es completamente digno de confianza y sabe cómo mantener un secreto.
Caballo de Mar – Del 13 de mayo al 9 de junio.
El caballito de mar es muy flexible y creativo. Es quien puede administrar tus finanzas o asuntos legales porque es infinitamente inteligente y recursivo. Además posee una memoria increíble. A veces es difícil de seguir su agudo razonamiento. También puede ser cambiante, pero siempre se involucra con mucho carisma. Esta persona es increíblemente versátil y se adapta muy bien en cualquier ambiente. El caballito de mar es adorable. Y le encanta ser adorado, por lo cual fácilmente corresponden el afecto.
Cuervo – Del 10 de junio al 7 de julio.
Este signo se asocia con la frescura, y la apertura a nuevas ideas y disposiciones. Por naturaleza cuidan de los demás y gustan de animar a sus amigos y familiares. Ellos mantienen la calma en medio de la tormenta. Es bueno tener reyezuelos con usted, pues si se encuentra en una crisis son ingeniosos, y mantienen la calma bajo presión. Ellos saben cómo conseguir lo que quieren y funcionan mejor trabajando solos. También tienen un alto sentido de la responsabilidad y la integridad moral. Buscan el equilibrio en sus vidas liderando el trabajo con la comunidad, pero en secreto desearían viajar al extranjero viviendo una vida de gitanos (esto, sin embargo, está en contra de sus principios).

Caballo – Del 8 de julio al 4 de agosto.

Poderoso y siempre en desarrollo, el caballo te dará una carrera por tu dinero. Naturalmente competitivo, y con razón. El caballo tiene mucho talento y la confianza suficiente para arriesgarse, en especial en los negocios. Tiene un sexto sentido para la estrategia y la navegación (este signo tiene una brújula interna misteriosa) . Es abiertamente agradable (e incluso coqueto). Hace grandes entradas, y sabe cómo demostrar estilo y autoridad. Se siente bien en posiciones de liderazgo, pero también puede ser un gran trabajador (siempre y cuando se le reconozcan sus talentos y contribuciones). Potencialmente testarudo, también se fortalece en tiempos de adversidad.
Salmón – Del 5 de agosto al 1 de septiembre.
El salmón suele sumergirse profundamente en sus aguas interiores en busca de inspiración, visiones brillantes y perspectiva de ensueño. Es naturalmente intuitivo aunque no suela aprovecharlo. Tiene una visión única del mundo que lo puede hacer uno de los mejores artistas, poetas o visionarios de su comunidad. Algunas veces se sumerge demasiado en su mundo y los demás no pueden seguirlo. Pero eso está bien, el salmón necesita ese tipo de profundidad, de aislamiento e introspección porque cuando vuelve a salir impresiona al mundo con su brillantez y visión. Es inteligente y sabe cómo conseguir lo que quiere, sin importar cuánto deba trabajar para lograrlo.

Cisne – Del 2 al 29 de septiembre.

Espiritualmente evolucionado, elocuente y con mucho estilo. Tiene gustos infinitamente exigentes y un ojo crítico para la belleza (incluso donde otros no la ven). Muy refinado y noble, a veces, el cisne es tomado como asocial. Pero no es así. El cisne es un amante que puede llegar a ser muy apasionado en las relaciones. Su “frialdad” viene de su refinamiento y compostura. Es un aristócrata natural. Exigente en los detalles y con ideas específicas sobre cómo deben hacerse las cosas. Si quieres a alguien perceptivo, organizado y con muy buen gusto, no dudes en solicitar a un cisne su opinión.

Mariposa – De septiembre 30 a octubre 27.

Este signo honra el concepto de “mariposa social”. Revoloteando de un amigo a otro, y siempre en contacto con sus seres queridos (son los que no se despegan del celular). No pueden evitarlo. Las mariposas son almas gentiles que no puedan amarrarse por mucho tiempo. Les encanta soñar, expresar nuevas ideas y hablar sobre sus planes con todos sus amigos. Estas personas alegran cualquier día oscuro con su alegría y su brillante personalidad. Son naturalmente simpáticos y nunca hacen daño a nadie intencionalmente. Por el contrario, hacen amigos con facilidad y les gusta ayudar. Las mariposas vienen a enseñarnos el significado de la juventud y la fascinación. Siempre es bueno rodearse de mariposas para recordar lo buena que puede ser la vida.
Lobo – Del 28 de octubre al 24 de noviembre.
Los lobos tienen un fuerte sentido de propósito, y harán lo necesario para cumplir sus objetivos, algo totalmente comprensible. Son audaces, valientes y suelen huir al compromiso. Son el héroe que quieres a tu lado en el fragor de la batalla. No dan marcha atrás ni se dan por vencidos. Otros se maravillan de su fortaleza interior. ¿Dónde encuentran la energía y los recursos para seguir adelante? Los retos los fortalecen y eso les da su resistencia. Tienen fuerte carácter y “honor” es su segundo nombre. Viven a veces la etiqueta de “lobo solitario”. Sin embargo, siempre se sabe a qué atenerse con ellos, y ellos se unirán a usted mientras que usted comparta su causa.
Halcón – De noviembre 25 a diciembre 23.
Rara vez vemos más atención y compromiso que el del halcón. Cuando este signo ve algo que quiere, va tras ello con una fuerza notable. Y si no está interesado en un proyecto vuela hacia otros horizontes. Se preocupa profundamente por la sabiduría, y con frecuencia se enfoca en compartir su conocimiento con los demás. Puede ser muy dador y generosa. El halcón tiene un agudo sentido del equilibro y navega por la vida con un “norte verdadero” interno que crea una integridad extraordinaria dentro de sí. Es de mente abierta y reflexiva. Para todo tiene una hipótesis y está fuertemente obstinado con su búsqueda del “norte verdadero”, pero esto no quiere decir que no pueda ser persuadido.
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LOS DRUIDAS: LOS MISTERIOSOS FILÓSOFOS DE LA GALIA

Magos y brujos en el imaginario colectivo, los druidas eran en realidad filósofos y teólogos. Gracias a su larga y exigente educación, adquirieron un prestigio sin igual en la antigua Galia.
En la Galia existen filósofos y teólogos respetados a un grado máximo, llamados “druidas” […] Se les considera como los hombres más justos […] A menudo reflexionan acerca de los astros y su movimiento, del tamaño del mundo y de la Tierra, del poder de los dioses inmortales y sus aptitudes; transmiten a la juventud todo este saber». Con estas palabras de admiración se refería a los druidas galos uno de los mayores sabios de la Antigüedad, el filósofo Posidonio de Apamea. Tras haberlos conocido de primera mano en un viaje que realizó a la Galia en el año 100 a.C., Posidonio redactó un informe en el que describía a los druidas con palabras griegas inequívocas, como «filósofo» o «teólogo», lejos de la confusa y hoy en día popular imagen que ve a los druidas como sacerdotes de una religión ancestral, magos o incluso hechiceros. Esta opinión no tiene nada de excepcional. Desde el siglo IV a.C., diversos autores griegos utilizaron el mismo término de «filósofos» para referirse a los druidas de la Galia, dándoles de este modo el mismo estatus que tenían los «magos» para los persas. Incluso se preguntaban si los druidas no estaban más avanzados en cuanto a sabiduría. ¿Acaso practicaron la filosofía antes que ellos?
En esa época, el término «druida» ya se conocía en las orillas orientales del Mediterráneo: servía para referirse a «aquellos que mejor ven y perciben lo que vendrá; los que adivinan». En Grecia se comparaba a los druidas con los pitagóricos, los discípulos del gran filósofo y matemático Pitágoras; ambos grupos conformaban, en cierto modo, sectas cerradas, elitistas, que cultivaban el secretismo y prohibían poner por escrito sus enseñanzas, transmitidas oralmente. Al igual que los pitagóricos, los druidas creían en la existencia de un alma inmortal, llamada a reencarnarse perpetuamente. Compartían la predilección por el estudio del universo y los números. Las dos escuelas profesaban una filosofía cuyo objetivo era lograr que las relaciones entre los hombres fueran más armoniosas, dato que presagiaba su intervención en asuntos políticos. Algunos creían que los druidas fueron alumnos del mismo Pitágoras, y otros que éste fue alumno suyo. Lo más probable es que ni Pitágoras ni los druidas hayan tenido jamás contacto, aunque es posible que los colonos foceos establecidos en Marsella hubieran servido de intermediarios entre ambas escuelas. Con todo, los sabios galos fueron considerados grandes intelectuales tres o cuatro siglos antes de la conquista romana de la Galia.
¿Cómo pudieron aparecer los druidas de forma tan precoz en ese mundo galo que nos parece tan oscuro y arcaico? La comparación con las demás civilizaciones de las orillas del Mediterráneo nos aporta una explicación. Aquí y allá hubo entonces hombres que se dedicaron al estudio astronómico, probablemente con una finalidad adivinatoria. Lo mismo hicieron los druidas, que muy pronto pudieron crear un calendario basado en el doble recorrido del sol y de la luna. Tal realización fue el resultado de una constante observación de los astros durante siglos, una práctica que los familiarizó primero con el cálculo, luego con la geometría y, por último, con las ciencias en general. Todos estos conocimientos hicieron que, en un mundo dominado por unas élites aristocráticas ocupadas en hacer la guerra, se considerara a los druidas como grandes sabios que debían ser respetados y escuchados. Fue así como, a partir del siglo V a.C., los druidas alcanzaron una posición preeminente en los asentamientos galos. Así lo atestiguaba el filósofo Dion Crisóstomo: «Los druidas dominan el arte adivinatorio así como todas las ciencias. Los reyes no pueden tomar decisiones sin su consentimiento. También cabe decir que ellos son los que mandan y que los reyes son sus ministros, los servidores de su sabiduría; éstos se sientan sobre tronos de oro, viven en hermosas casas y gozan de suntuosos banquetes».
Entre el siglo V y II a.C., el paisaje de la Galia se transformó por completo. Carreteras y vías fluviales la atravesaron en todas direcciones, y la agricultura y la ganadería se desarrollaron de forma espectacular, así como la artesanía sobre madera y la metalurgia. En este desarrollo tuvo mucho que ver la influencia griega, a través de los comerciantes y colonos que llegaron a las costas de la Galia, hasta tal punto que los galos llegaron a ser conocidos por sus vecinos como «filohelenos». Fue una «edad de oro» en la historia de la Galia, una época mítica en la que los sabios druidas gobernaban la comunidad si no políticamente, sí espiritualmente.
Aquélla fue precisamente la razón de que el filósofo y científico griego Posidonio de Apamea quisiera visitar la Galia en torno al año 100 a.C. Posidonio llevó a cabo una serie de investigaciones geográficas, históricas y meteorológicas, pero sobre todo afirmó haber conocido a los druidas, de los que dejó una descripción muy precisa. Aunque no se ha conservado el original de su obra, ésta fue copiada o resumida por Julio César, Diodoro de Sicilia y Estrabón. Sabemos así que, además de los druidas, existían otras dos órdenes de religiosos que se ocupaban de los asuntos sagrados. De las dos, los bardos eran los más conocidos. En su origen, estos poetas inspirados cantaban sus obras mientras tocaban una lira de siete cuerdas que producía una cautivadora música melódica. Su palabra era sagrada, incluso se consideraba que estaba directamente inspirada por los dioses, y disponían de un poder considerable sobre la población.
Los bardos actuaban como auténticos censores de la sociedad, dedicaban elogios a algunos personajes y les ayudaban a ocupar cargos políticos, mientras que a otros les dirigían crueles sátiras que podían acabar con sus carreras. Los druidas, que reivindicaban el conocimiento exclusivo de los dioses y del universo, los consideraban sus rivales y se enfrentaron a ellos, al parecer con cierto éxito: cuando Posidonio viajó a la Galia, los bardos ya no eran más que bufones a sueldo de unos cuantos aristócratas adinerados. Los vates, por su parte, llamados «ovates» o «eubagos», constituían una tercera orden religiosa entre los galos. De origen muy antiguo, practicaban la adivinación mediante el sacrificio de animales e incluso a veces de seres humanos. Pero los druidas también los fueron suplantando progresivamente. Es probable que los vates se dedicasen más tarde a oficiar el culto público.
Así pues, los druidas pretendían ser los únicos intermediarios entre los hombres y los dioses. Como inventores del calendario, eran ellos quienes decidían las fechas de las fiestas religiosas; como teólogos, sólo ellos podían conocer la naturaleza de los dioses, sus deseos y la manera de honrarlos. Esa posición clave en la práctica del culto les permitió impulsar una profunda reforma de la vida religiosa en la Galia antes de la conquista romana.
Con los druidas, la religión ya no se limitó a la esfera privada, sino que adquirió una función social y política. Sus conocimientos en astronomía y geometría les permitieron levantar majestuosos santuarios para la comunidad, equivalentes a los templos griegos y romanos. Los fieles dejaron de ser simples individuos para convertirse en comensales que compartían la carne con los dioses en el marco de grandes banquetes. Muy apreciados por los guerreros, estos festines revestían una forma tanto religiosa como política. Así, se invitaba a los guerreros a ofrecer a los dioses la mayor parte del botín de guerra y, a cambio, los druidas los declaraban ciudadanos de pleno derecho. Los druidas convencieron a los galos de que abandonaran los sacrificios humanos; en el caso de los criminales, eran ejecutados después de procesos en los que los druidas actuaban como jueces. En cuanto a las ofrendas a los dioses, adoptaban dos formas: el sacrifico de animales domésticos – buey, cerdo, cordero– y la ofrenda de armas y objetos preciosos. También cambió la imagen de los dioses, la concepción del universo y el destino del hombre. El extraño panteón de los galos que nos transmite Julio César en su Guerra de las Galias, en un pasaje copiado sin duda de Posidonio, es el de los druidas tal como éstos lo expusieron al viajero griego: «La divinidad que más adoran es Mercurio… Luego vienen Apolo, Marte, Júpiter y Minerva, de los cuales tienen una concepción semejante a la de las otras naciones». Estos dioses prodigaban sus virtudes a los hombres para hacerlos más sociables y acogedores con los extranjeros y, sobre todo, con los mercaderes.
Según los relatos de Posidonio, los druidas profesaban una forma de panteísmo: identificaban la divinidad con el cosmos entero y los hombres participaban en el ciclo perpetuo de la naturaleza. Sólo importaba la pureza del alma. Todo lo demás, la vida terrenal y sus muestras materiales, carecía de valor alguno. Por ello, los galos nunca dejaron monumentos u obras de arte que testimoniasen su ingenio.
Los druidas pusieron su talento al servicio del conocimiento en ámbitos muy variados. Posidonio nos revela que se dedicaban principalmente a la «fisiología», es decir a las ciencias naturales, la física, la química, la geología, la botánica y la zoología. Como los griegos, los druidas especulaban sobre la composición de la materia y trataban de aislar sus principales componentes: el aire, el agua y el fuego. Imaginaron un fin del mundo que se produciría por la separación de estos tres elementos y acabaría con el dominio absoluto del fuego y del agua. Sin embargo, este fin del mundo se inscribía en un ciclo perpetuo de renacimiento y destrucción. Según Plinio el Viejo, los druidas clasificaron las especies vegetales y animales y estudiaron los usos que el hombre podía darles. En cuanto a la farmacopea, cabe destacar que los galos atribuyeron al muérdago numerosas propiedades, y las investigaciones actuales han demostrado que esta planta posee grandes poderes terapéuticos, sobre todo en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Los druidas destacaron también en el campo del arte. En particular, las composiciones del llamado estilo plástico revelan una espiritualidad que sólo podía provenir de una élite intelectual que reflexionaba acerca del papel de la imagen. Por otra parte, su saber también tuvo aplicaciones prácticas. En el campo de la agricultura desarrollaron, por ejemplo, el abono con estiércol, mientras que en el de la metalurgia cabe atribuirles la invención del hierro forjado y de la hojalata.
Los druidas estaban muy implicados en la vida política de su sociedad. Eran los únicos que poseían los recursos intelectuales y técnicos suficientes para  llevar a buen término negociaciones y redactar tratados, entre otras cosas. Establecieron las primeras leyes y prepararon las constituciones de algunos pueblos galos, como es el caso de los eduos, entre quienes los druidas supervisaron el nombramiento de sus magistrados. Gozaban asimismo de un estatus cívico privilegiado: no tenían que pagar impuestos ni cumplir con ningún tipo
de obligación militar. Además, su influencia no se limitaba sólo a los distintos pueblos-Estado, sino que se extendó al conjunto del territorio que progresivamente se fue convirtiendo en una realidad geográfica y política: la Galia.
Muy pronto, los druidas repartidos por la región céltica y por Bélgica se federaron. Cada año se reunían en una gran asamblea y debatían sobre cuestiones teológicas, pero también sobre los últimos avances científicos. Se elegía a un Gran Druida, el equivalente a un jefe político, que conservaba dicho título honorífico hasta su muerte. El lugar de la asamblea se situaba en el centro de la Galia; en el siglo II a.C. –el momento en el que la Galia alcanzó su extensión máxima, desde la desembocadura del Rin hasta los Pirineos, desde el océano hasta el extremo de la meseta suiza– los druidas se reunían en tierras de los carnutos, cerca de la actual ciudad de Orleans. En el curso de esta gran asamblea, los druidas impartían justicia; y los pueblos que se comprometían a acatar las decisiones tomadas a un nivel superior, ya nacional, acudían allí a exponer sus desavenencias.
El extraordinario prestigio que rodeó a los druidas no duró eternamente. Su misma implicación en los asuntos políticos, diplomáticos y judiciales les hizo perder su carisma espiritual ante sus compatriotas. Pero lo que les afectó más profundamente fue la creciente influencia de la cultura romana. La invasión de productos de lujo a través de los comerciantes romanos cambió los hábitos de la aristocracia indígena y fue erosionando las creencias tradicionales de los galos, incluida la fe en el poder de los druidas. Es característico el caso del eduo Diviciaco, único druida cuyo nombre conocemos. Como primer magistrado de su ciudad colaboró activamente en la conquista romana y se hizo amigo de César, pero puso el mayor empeño en ocultarle su oficio; al contrario que sus lejanos predecesores, probablemente no se enorgullecía de él, pese a que su educación druídica le había permitido convertirse en un experto de la adivinación a través de los números.
Con la conquista romana, los adversarios de César fueron eliminados y gran parte de la nobleza asimiló los valores de Roma. Los últimos druidas auténticos acabaron desapareciendo. Los que reivindicaron ese título algunas décadas o siglos después no eran ya sino adivinos o brujos de poca monta. Ninguno  había recibido la estricta educación oral que había sido el secreto de los druidas: veinte años de estudios en los que los aspirantes a druida adquirían el inmenso conocimiento de sus mayores.
Fuente: almacendeclasicas.blogspot.com
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